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Ricardo Benjamín Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.

Contador Público por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, cuenta con una Maestría en negocios por la Universidad de Tulane; sin embargo, no cree que los títulos académicos otorguen conocimiento por encima de la experiencia. Desde muy joven desarrolló su instinto empresarial en diversos negocios. Imposible es una palabra que no está en su diccionario.

Lector apasionado de la historia, sus personajes, el arte, la ciencia, la tecnología así como los negocios y finanzas, gusta de compartir sus intereses y no duda en manifestar su opinión sobre diversos temas de interés, como lo hace regularmente en su blog. Sus ideas las ha expuesto el Foro Económico Mundial de Davos, en The Young President’s Organization, The Economist Mexico Business Roundtable, el Instituto de las Américas, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, UCLA, TED, CAP, The Aspen Institute, The New York Forum, Universidad de Michigan, Universidad de Georgetown y la Escuela de Negocios de Harvard, donde usualmente trata asuntos relacionados con liderazgo, globalización, gobierno corporativo y las oportunidades en la base de la pirámide.

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Maniqueísmo y riqueza

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Comparto mi artículo publicado recientemente en el diario El Financiero.

Durante el verano leí distintas notas en la prensa donde una ONG reconocida internacionalmente expresa su preocupación porque se ha incrementado la desigualdad en México, debido a que “en 20 años la riqueza [de las 25 familias más acaudaladas] creció de US$25,000 millones a US$142,900 millones”. En mi opinión, la forma en que todas estas notas están redactadas nos hace pensar que por alguna extraña razón, “ser rico es malo”. Me parece que éste no es un mensaje que nos lleve a una mayor prosperidad.

En la entrada anterior compartí una liga a un video donde Margaret Thatcher debate sobre la diferencia entre desigualdad y riqueza con un miembro del Parlamento del Reino Unido.

Naturalmente no estoy de acuerdo con quienes confunden desigualdad con pobreza y con quienes nos quieren convencer de que la riqueza por alguna razón es perversa: lo nefasto es la pobreza y la debemos combatir con todos nuestros esfuerzos.

Observo que en nuestra sociedad, la riqueza ha sido objeto de un extraño maniqueísmo que a veces la glorifica y a veces la sataniza de formas igualmente irracionales. Este maniqueísmo es atroz y nos hunde en el subdesarrollo. Quiero empezar respondiendo a una pregunta que me hacen frecuentemente.

¿Qué se siente ser billonario?

Precisamente, para responder a esta pregunta elaboré una de las entradas más leídas de este espacio. La respuesta breve es que las famosas “listas de billonarios” siempre me han causado desconfianza y no representan nada que valga la pena destacar.

Para ilustrar la complejidad de este tema, en primer lugar vale la pena preguntarnos: ¿qué es la riqueza material?, ¿qué ventajas confiere?, ¿cómo se mide?, ¿es el dinero en una cuenta de banco?, ¿mis ingresos después de impuestos?, ¿lingotes de oro en una bóveda?, ¿se representa por el valor cambiante de acciones no líquidas depositadas en manos firmes?

Para fines prácticos, cada definición es distinta. Aparentemente, las “listas de billonarios” utilizan esta última definición que tampoco es muy válida por la imposibilidad de liquidar a valor de mercado, en un tiempo razonable, la totalidad de una posición controladora en una corporación —y porque la naturaleza de los mercados es cambiante.

En el fondo, uno de los puntos que quiero ilustrar es que la riqueza tiene diferentes formas y aunque muchas veces podemos reconocer a una persona “rica”, difícilmente nos pondremos de acuerdo en cuál es la forma de riqueza material que importa y para quién.

¿Realmente es “mala” la riqueza?

Constantemente he dicho que en América Latina prevalecen construcciones mentales que se levantan como obstáculos terribles en nuestro camino al desarrollo económico. Una parte de estas concepciones se relaciona con nuestros conceptos y mitos sobre la riqueza. Si logramos destruir esos mitos y ver a la riqueza y su proceso de creación de manera objetiva, habremos dado un gran paso.

Paradójicamente, en un maniqueísmo que raya en la esquizofrenia, a la riqueza material se le confieren propiedades extraordinarias, buenas o malas, que en el mejor de los casos son poco realistas.

Por un lado, me llama la atención cómo en nuestros tiempos muchas personas son célebres sólo por el hecho de ser “ricos”—o por tratar de aparentarlo—, cuando en el pasado se consideraban aspectos mucho más relevantes como la sabiduría, el empeño, la prudencia o la valentía para alcanzar reconocimiento entre nuestros pares.

En realidad, por más poder que les atribuye el imaginario popular, los llamados millonarios muchas veces administran sólo una fracción de los recursos que puede controlar un gobernante al frente de un presupuesto público —estatal o federal— que puede alcanzar decenas de miles de millones de dólares. Curiosamente, también se tiende a magnificar el poder político de la gente rica, que también suele ser mucho menor que el de un político encumbrado.

Por éstas y otras extrañas razones, en América Latina persiste la idea de que “la riqueza es perversa”. Desde niños nos enseñan que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios”. No me parece que ser rico sea malo en sí mismo —a menos, claro, que la riqueza en cuestión sea mal habida, en cuyo caso se debe aplicar la ley con todo rigor, ya que la violación de los derechos de propiedad o el hurto del patrimonio público también nos hunden en el atraso.

Lo que confiere virtud o no a la riqueza es la forma en cómo se administra para crear o destruir nuestro futuro común.

Es responsabilidad fundamental de quienes nos toca administrar la riqueza, pensar en cómo invertir racionalmente el patrimonio que nos fue conferido de manera temporal —porque en el cementerio no nos valdrá de nada—. Al final nuestro legado se medirá por el bien que se creó para la sociedad con esos recursos.

En mi caso, la riqueza que administro está representada casi totalmente en forma de acciones de empresas que realizan actividades muy diversas y que tienen como fin satisfacer necesidades específicas de millones de clientes: gran parte de ellos ubicados en la Base de la Pirámide.

Mis empresas dan crédito y reciben depósitos, generan energía, ofrecen seguros, informan y entretienen, brindan conectividad y producen medios de transporte, entre muchas otras actividades donde enfrentamos competidores formidables. Además crean más de 80,000 empleos y pagan impuestos.

Si por alguna razón yo liquidara todas las acciones que controlo para repartir los recursos entre miles de personas, muy probablemente perderían gran parte de su valor casi de manera instantánea, con lo que difícilmente resolveremos el problema de la pobreza, que es el verdadero enemigo a vencer —por el contrario, de un plumazo liquidaríamos cientos de miles de empleos directos e indirectos.

Visto de otra manera, supongamos que decidimos expropiar gran parte de la riqueza, en cualquiera de sus formas, a las cien familias más acaudaladas de México para repartirla entre el millón de familias más pobres. Ojalá que esto erradicara la pobreza en nuestro país. Lo más probable es que en el proceso, gran parte de esta riqueza desaparezca —seguramente en manos del gobernante que la expropió, como hemos visto en Cuba, Venezuela y más recientemente en Argentina.

Incluso suponiendo ingenuamente que esto no sucediera, mantener la riqueza es casi tan difícil como crearla, por lo que de cualquier forma lo único que habremos logrado es mayor igualdad en la pobreza.

Sin mencionar el problema de que, aún con la mejor de las intenciones, todos los gobiernos del mundo han demostrado ser pésimos administradores de la riqueza.

¿Realmente el problema es la riqueza?

Algunos “expertos” señalan con alarma a los más ricos porque quieren convencernos de que debido a ellos se agrava la desigualdad, cuando el problema real no es la desigualdad en sí misma, sino la pobreza. Los modelos socialistas, al enfocarse en la desigualdad sólo han logrado igualdad en la miseria. Pensemos en Cuba, Venezuela o Corea del Norte, ¿realmente a eso aspiramos?

Debemos ser honestos y preguntarnos si lo nefasto es que existan millonarios o en realidad lo que debemos repudiar es que, en pleno siglo XXI, exista gente en pobreza extrema, incapaz de solventar sus necesidades más básicas. Al final, nadie ha podido demostrar que lo primero causa lo segundo, por más que lo han intentado. La riqueza no es un “juego de suma cero”, al contrario.

Yo no tengo ninguna duda de que el verdadero problema es la miseria y que es precisamente en erradicarla donde debemos enfocar toda nuestra creatividad y energía.

Lejos de involucrarnos en el ejercicio fácil e inútil de atacar a los ricos sólo por el hecho de serlo, debemos pensar cómo vamos a sacar a millones de personas de la trampa brutal de la pobreza que las hunde, a veces por generaciones.

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Comentarios [13]
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03.abril.16
Saul Fuentes, Texmelucan, Pue:

Mucho se ha hablado de la riqueza y las divisiones de clases y lamentablemente, siempre se ha representado la riqueza como un cúmulo de maldad, cuando de allí emanan gran parte de los servicios y productos básicos que todos necesitamos. Si la riqueza se repartiera todo perdería valor y estaríamos hundidos en la miseria. El verdadero mal está en la mayoría de la gente con un pensamiento inferior, rayando en la mediocridad y el conformismo, aquél que espera que todo le sea dado ¿Y nuestro trabajo? ¿Y nuestra participación en la sociedad? Apoyemos con ideas, con generación de empleos, con un verdadero sentido de responsabilidad por el entorno y la comunidad que nos rodea. Seamos pensantes y partícipes de un desarrollo constante.

17.diciembre.15
GERMAN, B.C.S:

El problema de la pobreza radica en la mente miserable de las personas. "La riqueza no es juego de suma de cero, al contrario", completamente de acuerdo en este aspecto. El ser rico, no es solo un aspecto material. Hay que ser sabios, humildes, gentiles, sobre todo serviciales. Y seremos ricos de felicidad.

01.diciembre.15
Hugo González, México D.F:

Queda claro que la repartición de la riqueza no es la solución a los problemas, pero el que la riqueza sea mal repartida al punto en que nuestro país presenta gran índice de monopolios, es cuando nos damos cuenta que las cosas no van bien. La riqueza no es para unos cuantos. No digo que regalen el pescado, pero sí, que de verdad enseñen a pescar. No que se adueñen del pez y lo revendan.

23.noviembre.15
Jose Mauricio, colombia:

Señor Ricardo Salinas, su punto de vista es objetivo, aunque le pueda doler a muchas personas. Crear empresa, sacarla adelante y brindar bienestar a sus empleados es algo difícil, sólo los grandes administradores lo pueden lograr. Hay que invertir en educación para las clases menos favorecidas, financiar proyectos y devolver parte de sus utilidades a través de estos medios. No hay que regalar el pescado, hay que enseñar a pescar. Me parece su Blog muy interesante y coherente.

23.noviembre.15
Gerardo Molina, México:

En fin, creo que la responsabilidad de los empresarios es tomar su papel de líderes y ponerse de acuerdo con la sociedad civil para amasar un estado que nos convenga. El problema es que a veces siento que es lo contrario, que nuestros líderes se ponen de acuerdo con el estado para controlar a la sociedad, para obtener un beneficio económico a corto plazo, pero sin desarrollo para el país. Señor Salinas Pliego, no creo que ser rico sea malo, no creo que los empresarios sean villanos, lo que sí creo es que hace falta más compromiso de los empresarios con la sociedad para reformar este país hacia un desarrollo social y no sólo económico, Con todo respeto, es mi humilde opinión. Gerardo Molina.

23.noviembre.15
Gerardo Molina, México:

Segundo: los empresarios deben ser innovadores, pues en este mundo globalizado tenemos que competir como individuos, como empresa, como estado, como país, incluso como continente con el resto del mundo. Por eso creo que es importante que nuestros líderes, que en realidad son los empresarios y no los gobernantes, se preocupen porque nuestras industrias crezcan, tengan patentes, que la gente creativa e innovadora esté en lugares privilegiados por encima de los administradores, pues una buena patente puede disparar a una empresa al liderazgo mundial en su ramo, que las empresas en México hagan lo necesario para cambiar de maquiladoras a innovadoras. Tercero: Creo que la responsabilidad social de los empresarios que enarbolan el liderazgo de una nación como México, va más allá de fundaciones. Creo que su responsabilidad dada su capacidad y talentos -los cuales ya he mencionado antes- los obliga a organizarse con la comunidad para obligar al estado a ser funcional y eficiente, para exigir que cumplan con sus tareas, como una adecuada impartición de justicia, para fomentar educación y cultura que son las herramientas que harían que este país emerja de sus problemas, para fomentar el poder económico de más de 100 millones de consumidores para tener un mercado interno que genere empresas enormes y poderosas como en EE.UU., para tener una policía eficiente que sea preventiva y no solo correctiva.

22.noviembre.15
Azul, Edo.México:

Totalmente de acuerdo, en el momento que la riqueza se reparta desaparece. Además, desgraciadamente a mucha gente de bajos recursos, entre más se le da, más exige. Piensa que es obligación y por supuesto que no. Conozco muchos ejemplos cercanos de personas que con trabajo, sin robar, han salido adelante e iniciado empresas exitosas. Desgraciadamente hay demasiada gente floja nadamás esperando recibir. Finalmente, el Museo de San Carlos hermoso, las exposiciones muy bonitas, las instalaciones muy bien y las litografias de obsequio con una impresión impecable. Muchas gracias Sr.Salinas, lo admiro por todo lo que ha logrado con trabajo. Saludos y mis bendiciones aunque yo no sea rica.

22.noviembre.15
Gerardo Molina, Mexico:

Saludos Sr. Salinas. Yo no creo que la riqueza sea mala, muy por el contrario, considero que la riqueza económica es un medio para lograr objetivos y no un objetivo per se. El problema en este mi amado México es la diferencia que se hace entre ricos y pobres, y la poca o nula calidad moral y ética de nuestro estado gobernante para llevar a cabo algo tan básico como la impartición de justicia, sin que esté de por medio la corrupción. Y no es que el rico sea corrupto, ni que el pobre no tenga para serlo (porque de tener los medios lo seria), el problema más bien radica en que nuestras autoridades se entregan al mejor postor. Permítame decirle lo que yo opino acerca de lo que debería definir a un empresario: primero que nada, su liderazgo, puesto que no todos nacemos para ser líderes; en realidad estoy de acuerdo en que la remuneración económica de las personas esté basada en sus talentos, quien más talentos tenga más debe de tener, pues es justo, pero también sus obligaciones hacia la comunidad deben ser mayores, pues ya que su riqueza se basa en el trabajo de otras personas que se dejan cobijar por un líder, que desde el momento que van a pedir trabajo a su empresa, lo aceptan como líder, pero también le encomiendan su bienestar, pues saben de sus talentos.

17.noviembre.15
Pablo Morales, Oklahoma City, OK:

I am in complete agreement with your comments, The misconception that the wealthy get wealthier exploiting the poor is and has been a political football. Politicians use that football for their personal gain. All governments work to eradicate poverty in their own manner, but without an individual's desire and ambition to become something or someone better, poverty will remain a fact of life. The wealthy pay taxes, create economies, create employment and support many programs which benefit the poor. Wealth and poverty is human nature.

15.noviembre.15
leonel hurtado martinez, toluca de lerdo estado de mexico:

En el tipo de economía que maneja México -donde los términos riqueza y desigualdad se convierten en estereotipos gracias a algunos medios de comunicación- en realidad el peor problema no es quién tiene más y quién menos, el problema es erradicar la pobreza que a causa de malos movimientos económicos de gobiernos se ha desencadenado. La pobreza no es más que la expresión de lo que un país refleja, es decir, mala calidad de vida al no cubrir los requisitos y necesidades básicas de una familia. Lo que se debería de hacer sería erradicar esto. ¿Cómo? Pues llevando servicios duraderos que las familias necesitan y creando un mejor futuro con más empleos para todos, mejor pagados, y eso solo se logra si la iniciativa privada tiene el apoyo del gobierno para crecer y así generar más fuentes de empleo. Recuerden que hay un dicho que dice: “No me des un pescado, enséñame a pescar”. La sociedad no quiere riquezas, sino una mejor calidad de vida.

12.noviembre.15
Felipe de Jesus Ocampo, Huetamo,Michoacan:

Mientras nuestros gobernantes no creen proyectos productivos de acuerdo y para cada una de las diferentes zonas geográficas de nuestro país, donde interviene clima, tipo de suelo, tipo de cultivo que puede ser sembrado en la región, tipo de ganado que se adapta a la región, asesoría técnica integral, para que nuestra gente pueda generar su propia riqueza a través de su esfuerzo y trabajo, nunca se podrá activar nuestra economía correctamente. Piensan que con dar al pueblo una despensa, un paquete de 10 pollos, 5 borregos, una televisión, se está mejorando la economía de nuestra gente. Es una gran mentira y mantiene a nuestro pueblo sumido en la pobreza pensando que nuestros gobernantes los están ayudando.

12.noviembre.15
Ismael Castañon vite, Jalisco:

Creo que el señor Salinas tiene razón, los muy ricos a pesar de tanta crítica hacen su labor dando trabajo a mucha gente, pero también hay gente nefasta que está pobre porque quiere, porque no quiere hacer nada, no busca la manera de trabajar, sólo estira la mano a ver qué cae y eso es lo que se debe de combatir. Gracias.

12.noviembre.15
Juan Manuel González Rosales, Guadalajara:

Desde chicos se nos presenta a los ricos como enemigos de los pobres y viceversa. En realidad, en el mundo todos dependemos unos de otros y lo mejor es trabajar en equipo. El rico no puede vender sus productos si no hay quien se los compre y a su vez, la persona que necesita algo, necesita de aquel que puede ofrecérselo. Los empresarios generan los empleos que permiten a los empleados subsistir y de igual forma los empresarios necesitan quien haga funcionar las empresas. Mientras tengamos la mentalidad de que somos enemigos, no podremos crecer como sociedad. Las personas que con su esfuerzo generan empleos deben servir como ejemplo para los demás y de esa forma se combatiría de una manera más eficiente a la pobreza. Las actuales políticas gubernamentales, en lugar de generar las condiciones para que los particulares generen riqueza, regalan televisiones o entregan despensas.

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