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Ricardo Benjamín Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.

Contador Público por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, cuenta con una Maestría en negocios por la Universidad de Tulane; sin embargo, no cree que los títulos académicos otorguen conocimiento por encima de la experiencia. Desde muy joven desarrolló su instinto empresarial en diversos negocios. Imposible es una palabra que no está en su diccionario.

Lector apasionado de la historia, sus personajes, el arte, la ciencia, la tecnología así como los negocios y finanzas, gusta de compartir sus intereses y no duda en manifestar su opinión sobre diversos temas de interés, como lo hace regularmente en su blog. Sus ideas las ha expuesto el Foro Económico Mundial de Davos, en The Young President’s Organization, The Economist Mexico Business Roundtable, el Instituto de las Américas, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, UCLA, TED, CAP, The Aspen Institute, The New York Forum, Universidad de Michigan, Universidad de Georgetown y la Escuela de Negocios de Harvard, donde usualmente trata asuntos relacionados con liderazgo, globalización, gobierno corporativo y las oportunidades en la base de la pirámide.

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Las lecciones de una elección

Ricardo Salinas Pliego entregando juguetes a los niños en el jugetón

En la vida, debemos aprender de todo tipo de experiencias, propias y ajenas. Acabo de regresar de un viaje a Estados Unidos, y la reciente elección presidencial en ese país nos ofrece diversas enseñanzas de las que debemos tomar nota para mejorar nuestra incipiente democracia.

Para empezar, a pesar de una campaña muy reñida, apenas unos minutos después de que el sistema electoral arrojara como resultado la reelección de Barak Obama, su contrincante, el republicano Mitt Romney, se comunicó con el vencedor para felicitarlo—de hecho, a algunos comentaristas esa espera de casi una hora les pareció muy larga.

En seguida, Romney, en un emotivo discurso, propio de un candidato presidencial, reiteró en cadena nacional su aceptación del resultado y deseó a Obama éxito en su misión de guiar al país a través de los grandes retos que enfrenta. Al final, el bienestar y la estabilidad de su nación se impusieron sobre cualquier ambición personal o partidista.

En términos absolutos y relativos, la contienda presidencial en Estados Unidos fue más cerrada que la que tuvimos nosotros en julio, puesto que la diferencia en votos entre Obama y Romney fue de poco más de tres millones. A pesar de ello, no se presentó ningún conflicto post electoral: no hubo desconocimiento del proceso ni amenazas de marchas o plantones, los participantes aceptaron el resultado lo mismo que sus seguidores y todo gracias a un elemento clave: la confianza en el sistema electoral y en las autoridades responsables de administrarlo.

Todo esto a pesar de prácticas que nosotros consideraríamos poco ortodoxas, como fotocopiar boletas electorales, admitir cualquier identificación como válida, o en el caso de las víctimas de la tormenta tropical Sandy, el simple juramento firmado de que quien emite el sufragio es ciudadano.

La falta de confianza es precisamente el gran pendiente que tenemos en México para dar el siguiente paso en el proceso de maduración de nuestra democracia. Si bien hemos avanzado en las últimas dos décadas, nuestro sistema electoral resulta muy complejo y caro para un país con tantas carencias y dificultades económicas.

El presupuesto general para la elección presidencial se ha incrementado significativamente desde hace 12 años: en el 2000, fue de P$6,900 millones, en 2006 fue de P$12,900 millones y en 2012 gastamos casi P$16 mil millones. Esto no es sostenible, ni justo.

El costo de cada voto en 2012, si dividimos el presupuesto electoral entre la cantidad real de personas que votaron fue de P$317. En Estados Unidos el costo por sufragio, según algunas estimaciones, es de alrededor de 15 dólares, y estamos hablando de una economía mucho más rica.

Sin embargo, un estudio de la Organización de Estados Americanos revela que el problema en nuestro país no es tanto el costo de cada voto en las elecciones, sino el elevado nivel de gasto que representa el subsidio a los partidos políticos, que a fin de cuentas pagamos todos los mexicanos.

La participación ciudadana en el proceso electoral en México ha sido un gran acierto y otorga mayor certidumbre, pero la actuación de los políticos sigue produciendo muchas dudas sobre la transparencia, legalidad y limpieza de las elecciones. El singular derroche e ineficacia de nuestras autoridades electorales llaman la atención de los expertos internacionales.

Además, la poca claridad sobre los tiempos de campaña permite que éstas, en realidad duren años, con la abusiva promoción anticipada con recursos públicos de quienes aspiran a residir en Los Pinos.

Otro gran problema de nuestra democracia, un retroceso en realidad, fue la reforma electoral de 2007, donde se prohibió a los ciudadanos la adquisición de tiempos en los medios electrónicos para emitir opiniones políticas.

Ese derecho hoy es exclusivo de los partidos políticos y de sus candidatos que confiscaron millones de espacios en los medios para transmitir igual cantidad de spots de mensaje hueco: se transmitieron 44 millones de mensajes, que requirieron 15 millones de minutos de transmisión en radio y televisión—equivalente a 28 años de anuncios políticos. El costo de esta expropiación, monetario y de oportunidad, para la audiencia, los medios, los anunciantes y los consumidores, es incuantificable y sólo benefició a los partidos políticos, y aún así nos preguntamos, ¿cuál es la ventaja real para ellos, si sus rivales hacen lo mismo?

Finalmente, el proceso de Estados Unidos nos deja la idea de que quizá demasiadas opciones no benefician al electorado. En EE.UU. sólo existen dos alternativas partidistas a nivel nacional, con posiciones bien definidas y contrastantes, así la opción para el elector es clara y el mandato contundente.

Hoy existen autores reconocidos, como Barry Schwartz, quienes nos demuestran que demasiadas opciones no incrementan la satisfacción del consumidor, o en este caso del elector—pero sobre este tema comentaré en una entrada futura.

Debemos considerar también que la reelección de Barak Obama fue una victoria para la comunidad latina en EE.UU. porque demostró su peso político y que ya no es posible llegar a la Casa Blanca sin el apoyo de este segmento. Inmediatamente después de las elecciones, el partido Republicano ha moderado notablemente su postura con respecto a la inmigración, y se han marginado las posturas radicales.

En México, llevamos casi cuarenta años de reformas políticas, unas buenas y otras muy malas, y nuestra democracia dista mucho de ser aceptable. La democracia en Estados Unidos tampoco es perfecta, pero es mucho más eficiente y satisfactoria que la nuestra. Nunca debemos cerrarnos a aprender de otras experiencias exitosas.

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27.noviembre.12
Jose Antonio Vélez M., Xalapa., Ver,:

Su comentario, al referirse a los Estados Unidos, podria opinarse que se compara con un país mas avanzado, pero no hace falta, en Venezuela, unas horas despues de concluida la elección, el Instituto electoral dió los resultados y quince minutos despues de estos el perdedor, en discurso público, acepto su derrota. Lo que da al traste con nuestro sistema (mejor que el americano que es indirecto), son nuestros políticos, que cada vez que pierden hacen berrinche y el pueblo tiene que soportarlos, ellos son los que crean las dudas, los que descalifican al sistema y a quienes trabajan en el e insultan incluso, a los electores. Por eso estamos como estamos.

27.noviembre.12
Gracia Flores, TEGUCIGALPA:

Este tema me causa mucha gracia, ya que en mi pais el 18-11-2012 fuimos convocados a las elecciones internas, el caso es que 2 candidatos a un partido "X" tuvieron sus inconvenientes en base al sistema tan fragil para incurrir en fraude... los 2 candidatos alegaban ser ganadores esta confusion simplemente se genero por la falta de moral etica y amor a la patria (todos solo velan por sus propios intereses sin importar vender al pais) "El candidato ganador demostro ser el mas picaro"

26.noviembre.12
Remedios Perez Alvarado, Edo. de México:

Es difícil entender en este nuevo siglo, la impureza del complejo modo de buscar a nuestros representantes, nacionales, municipales y estatales, una falacia de una democracia inexistente, que daña al pueblo, ya que hoy en día buscan su fin personal olvidando el fin último que sería el pueblo, con dineros de erario público derrochan lo que mejoraría la vida de miles de mexicanos.

26.noviembre.12
Sergio Merino Contreras, Veracruz:

Efectivamente sale muy caro el pago de unas elecciones en México y mas cuando son arregladas bajo la mesa, pero la culpa no la tiene el Indio sino el que lo hace Compadre, seria mas eficaz unas elecciones mediante huella digital y mas barato, no se gastaría en papel y seria mas difícil un fraude, lastima que la gente que se encuentra en el poder es una gente poco Inteligente que nada mas le interesa el dinero y le vale lo que le pase al Pueblo de México…

23.noviembre.12
yesenia zertuche, tamaulipas:

excelente comentario, lastima que sea verdad para nosotros los mexicanos que seguimos mas y mas hundidos en este sistema.

23.noviembre.12
KARINA CARMONA LAGUNES, Edo. Méx y DF :

Dios te Bendiga Ricardo. Definitivamente la falta de confianza en las elecciones y en los resultados son tan solo un síntoma del clima social en nuestro país, la cual por años hemos dejado que "alguien", resuelva y dictamine en consecuencia viene la "queja", los ciudadanos en general no se han involucrado en la raíz de los problemas y a la contribución de las soluciones, es "penoso decirlo"; México cada día está más rezagado en pendientes que se heredan de partido a partido lavándose las manos y creando precisamente esta desconfianza y confusión para los ciudadanos. Vemos en las calles corrupción, asaltos por las propias autoridades, desperdicio en jóvenes en edad productiva sin empleo, menos oportunidades de educativas, más aumentos en la despensa básica y los impuestos agregados al listado de como generan ganancias los 6 años que están en el poder y después salen conque "hice lo mejor para el país"; este individualismo político nos reduce y quiebra para el crecimiento sin duda tenemos mucho que aplicar usando los ejemplos de países que nos superan “¡Queramos! o ¡No!” en la democracia, limpieza, solución, visión y sobre todo la coherencia y espiritualidad con la que aplican la pasión para ser mejores ciudadanos, heredar un bienestar común y continuo a nuestras familias. Gracias por seguir compartiéndonos tus vivencias y opiniones. Att. KCL Karina Carmona Lagunes.

23.noviembre.12
Joaquin Anducho, México:

La desigualdad en la imparticion de justicia es un resago grande porque los jueses no atienden y la desigualdad y los empleos para la juventud y para nosotros que tenemos 50 años que gracias por tomarme en cuenta y por que no desarrollas un programa de cambalache trabajo por enseres alimenticios

22.noviembre.12
Israel Castillo Olivera, Javier Rojo Gómez, Quintana Roo:

Estimado Lic. Salinas, he leído su ensayo y apoyo su visión sobre el tema. Sin duda hay que aprender de los sistemas electorales de otros países. Es muy difícil para los adversarios políticos, en nuestro país, reconocer la derrota cuando la preferencia del electorado no les ha favorecido. Es algo complicado, pues mucho tiene que ver lo que menciona el compañero Rogelio Hernández del Distrito Federal. A propósito de la propuesta que hace Carlos González Arizmendi de Elecktra, en cuanto al crecimiento cultural de los ciudadanos a través de la educación aprovecho para externar la convocatoria del primer Foro de Fomento a la Cultura de la Legalidad que la Asamblea Legislativa del DF por medio de la Comisión de Cultura está convocando, comisión que preside el Diputado José Fernando Mercado Guaida, para el día 10 de diciembre de 2012 a partir de las 9:00 horas. El estado constitucional de derecho, juega un papel determinante en el fomento de la cultura de la legalidad. Un abrazo!

22.noviembre.12
Arturo Zárate Vite, México, D.F.:

De acuerdo, hay que aprender de las experiencias electorales de otros países. No es de todos los partidos negarse a reconocer la derrota. Particulamente en México es un comportamiento de aquellos que dicen representar a la izquierda y que sólo aceptan el veredicto de la sociedad y de la autoridad cuando el voto les favorece.

22.noviembre.12
Rogelio Hernandez, DF:

Interesante punto de vista, pero no hay que olvidar que el sistema electoral en EU funciona en gran medida por la misma cultura de la gente. En nuestro caso no podría funcionar algo así porque tenemos todavía un grave problema de corrupción que genera la desconfianza de la gente, por ello es en parte el costoso y complicado aparato electoral. Cierto es que debemos de tomar las experiencias ajenas y tratar de encontrar lo que mejore nuestra propia democracia. Saludos!

22.noviembre.12
Luis , Mexico DF:

Muy interesante analogía y una pena que en México vamos dando pasos atrás en nuestra democracia, espero que no terminemos como algunos de nuestros vecinos con gobiernos populistas

22.noviembre.12
Carlos González Arizmendi, Elektra:

Sin duda una gran lección de unidad nacional y de madurez institucional. En México, lamentablemente la cultura de la desconfianza permea en todos los ámbitos de la vida nacional. ¿Cuál es la solución? El crecimiento cultura de los ciudadanos a través de la educación para evitar que la ignorancia permita gastos que insultan la pobreza con la que viven la inmensa mayoría de los mexicanos. Un pueblo ignorante, siempre será presa de la injusticia.

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