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Ricardo Benjamín Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.

Contador Público por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, cuenta con una Maestría en negocios por la Universidad de Tulane; sin embargo, no cree que los títulos académicos otorguen conocimiento por encima de la experiencia. Desde muy joven desarrolló su instinto empresarial en diversos negocios. Imposible es una palabra que no está en su diccionario.

Lector apasionado de la historia, sus personajes, el arte, la ciencia, la tecnología así como los negocios y finanzas, gusta de compartir sus intereses y no duda en manifestar su opinión sobre diversos temas de interés, como lo hace regularmente en su blog. Sus ideas las ha expuesto el Foro Económico Mundial de Davos, en The Young President’s Organization, The Economist Mexico Business Roundtable, el Instituto de las Américas, la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, UCLA, TED, CAP, The Aspen Institute, The New York Forum, Universidad de Michigan, Universidad de Georgetown y la Escuela de Negocios de Harvard, donde usualmente trata asuntos relacionados con liderazgo, globalización, gobierno corporativo y las oportunidades en la base de la pirámide.

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Salario mínimo y economía para panaderos

Salario mínimo y economía para panaderos

Me queda bastante claro que se trata de un tema delicado y que se considera políticamente incorrecto opinar en contra de un aumento al salario mínimo. Una vez más, tomaré este riesgo porque debemos ser honestos y directos: como cualquier otro precio en la economía, el salario no se puede fijar por decreto.

Un salario mínimo demasiado elevado sólo generará ineficiencia, desempleo, bajo crecimiento económico y/o inflación. Es una cuestión de economía básica: las leyes de oferta y demanda no se pueden derogar, por más que los políticos populistas nos quieran convencer de lo contrario. Lo que hoy sucede en Venezuela es sólo una muestra de lo que puede ocurrir cuando un gobierno trata de ir en contra de las fuerzas elementales del mercado.

Veamos un ejemplo simplificado –aunque un poco extenso.

Parte 1: Demanda laboral

Supongamos que Juan es dueño de una panadería y que su empleado, Ernesto, le genera el equivalente a $100 pesos de pan por hora (diez piezas a un precio de $10 pesos por pieza). Supongamos también  que Juan es un poco tacaño y decide ofrecer un salario bajo, de $20 pesos por hora. Si los costos directos de producción –huevo, harina, levadura, energía, etc.— representan $1 peso por cada pieza de pan, la utilidad de Juan será de $70 por hora ($100 de ingresos -$10 de costos directos -$20 de salario) o $560 pesos por una jornada de ocho horas.

Salario mínimo y economía para panaderos

Pero rara vez los asuntos en la vida del empresario son tan fáciles. Pedro, el panadero de la siguiente calle, es un competidor brutal, que siempre está a la caza de oportunidades. Habla con Ernesto y le ofrece un salario de $30 pesos por hora, porque aun así saldría ganando $60 pesos por hora ($100-$10-$30).

Juan no se queda con los brazos cruzados y pelea con su competidor por quedarse con un buen empleado como Ernesto y le ofrece $40 pesos por hora. Pedro le promete $50 pesos y así sucesivamente, hasta que Ernesto recibe un poco menos del valor total que su trabajo genera por hora ya que aun pagando este salario, el panadero seguirá ganando. Supongamos que en estas condiciones, el salario que está dispuesto a pagar Juan es de $80 pesos, donde su utilidad es de $10 pesos por hora.

Salario mínimo y economía para panaderos

Una dinámica similar ocurre en cualquier mercado laboral abierto: los empresarios luchan entre ellos por los trabajadores. Un recurso esencial que les permite producir, hasta el momento en que el salario se aproxima al valor que genera la mano de obra.

Si tomamos en cuenta las necesidades de mano de obra de todos los emprendedores panaderos de la ciudad, que dependen de la utilidad esperada por cada uno, tendremos entonces una representación de la curva de demanda de mano de obra por parte de este grupo de empresas.

En esta representación, típica de una curva de demanda, podemos ver que a mayor salario por hora, la cantidad de mano de obra demandada será menor —si el costo por hora de la mano de obra fuera demasiado elevado, nadie podría contratar empleados en las panaderías.

Salario mínimo y economía para panaderos

Parte 2: Oferta laboral y equilibrio

Por definición, quienes ofrecen su trabajo, son los empleados. Entonces, en la curva de oferta laboral, se representan las horas que los trabajadores estarán dispuestos a trabajar por un sueldo determinado: a mayor sueldo, naturalmente,  cada uno de ellos estará dispuesto a laborar más horas al día. Si alguien le ofrece a Ernesto cinco pesos por hora, difícilmente saldrá de su casa a trabajar. Muy probablemente tampoco lo haga por diez pesos.

Algunos trabajadores considerarán ofrecer su trabajo por $15 pesos por hora, pero no serán muchos y definitivamente no serán suficientes para cubrir la demanda de mano de obra en la industria panadera de la ciudad, por lo que el salario deberá subir.

Obviamente esto depende de las necesidades, capacidades y circunstancias de cada uno, pero  a nivel agregado, a mayor salario, mayor será la disponibilidad de mano de obra  —en la industria del pan y en cualquier otra—. Este razonamiento nos permite representar a la oferta laboral como una curva ascendente: a mayor salario por hora, más gente estará dispuesta a trabajar más horas en las panaderías.

Salario mínimo y economía para panaderos

Supongamos que, dadas las condiciones económicas de la industria del pan en la ciudad y las preferencias de los potenciales empleados, el salario de equilibrio, donde se cruzan la curva de oferta y la demanda, se ubica en alrededor de $80 pesos por hora. Es decir, a este nivel de salario, los trabajadores estarán dispuestos a ofrecer 8,000 horas diarias y los panaderos a contratar el mismo número de horas: el mercado estará en equilibrio.

Salario mínimo y economía para panaderos

Si en este caso la industria panadera de la ciudad empleara un total de 8,000 horas/panadero diarias, en una jornada de 8 horas se dará empleo a 1,000 personas. Los ingresos agregados diarios de todos los empleados en las panaderías sumarán $640,000 pesos (8,000 horas X 80 pesos por hora).

El populismo y los “do gooders” entran en acción

Supongamos ahora que un político populista llega al poder, apoyado por los “do gooders” y “decreta” que el salario mínimo deberá ubicarse en $100 pesos por hora en toda la ciudad y para todas las industrias —sin importar las diferencias fundamentales entre ellas.

En este caso, los trabajadores estarán dispuestos a trabajar 10,000 horas (equivalente a 1,250 empleados) pero los panaderos sólo querrán contratar un total de 6,000 horas (750 empleados). La diferencia entre estas dos cantidades se llama desempleo, en este caso equivalente a 500 personas (1,250 dispuestos a trabajar vs. 750 que finalmente consiguen empleo en la industria).

Al final, los panaderos sólo contratarán 6,000 horas, por lo que el valor del mercado laboral disminuirá de P$640,000 pesos en el equilibrio anterior (8,000 mil horas contratadas, a un salario de $80 por hora), a  P$600,000, (6,000 horas contratadas a un salario de $100 por hora). Con excepción de los 750 empleados que pudieron colocarse con un sueldo de $100 pesos, los desempleados, los panaderos y el consumidor, saldrán perdiendo.

Como se puede ver en la gráfica, si el salario mínimo es superior al equilibrio, esto sólo crea desempleo: la diferencia entre el punto (a) y el punto (b), equivalente a 500 personas.

Salario mínimo y economía para panaderos

Además de que 500 empleados panaderos se quedarán sin trabajo gracias al nuevo salario mínimo, la ciudad producirá mucho menos pan del que generaba anteriormente, por lo que otras industrias, como la restaurantera se verán afectadas. Naturalmente, ante una menor oferta de pan, el precio de este bien básico subirá, por lo que las familias también sufrirán una merma en su poder adquisitivo, especialmente aquellas familias en la Base de la Pirámide (BdP).

En la gráfica podemos ver que mientras más alto sea el salario mínimo, más se incrementará el desempleo. En un caso extremo, si el salario fuese fijado en $200 pesos por hora, ningún panadero estaría dispuesto a contratar a nadie: todas las panaderías cerrarían, al menos temporalmente, mientras automatizan todos sus procesos —eventualmente, la industria panadera resurgirá, pero contratará a muy poca gente.

En contraste, si una panadería llegara a ofrecer un salario demasiado bajo, entonces no tendrá suficiente mano de obra para competir. De hecho, si el “salario mínimo” se fija por debajo del equilibrio (P$80 pesos en este ejemplo), no pasará nada porque de todas formas los obreros en esta industria ganarán más al precio de mercado —no obstante, muchos políticos encontrarán bastante rentable “decretar” que nadie puede ganar por debajo de P$50 pesos por hora—. En este caso, el salario mínimo será entonces sólo una simulación, que es lo que sucede en muchas ocasiones.

Parte 3: Conclusión, los salarios no se pueden fijar por decreto

Como cualquier otro precio, el salario equilibra la oferta y la demanda, por lo que un salario distinto al equilibrio, sólo creará desempleo: los salarios no se pueden fijar por decreto. Para un político populista es muy fácil decir que el sueldo “justo” debe ubicarse en $100, $300 o $1,000 pesos por hora, pero no podemos abolir las leyes de oferta y demanda.

Como nos recuerda Murray N. Rothbard: “En realidad, sólo hay una forma de pensar en el salario mínimo: es desempleo obligatorio. La ley dice: es ilegal para cualquier empresario el contratar a alguien por menos de ‘X’ pesos por hora. Esto implica, simple y llanamente, que un número importante de contratos laborales, libres y voluntarios, serán arbitrariamente declarados ilegales y que por lo tanto, el desempleo aumentará. Consideremos que la Ley de Salarios Mínimos no ofrece fuentes de empleo, sólo las declara ilegales y el ‘empleo ilegal’ es el resultado inevitable”. Después de todo, si el salario mínimo es tan efectivo para acabar con la pobreza, ¿por qué dejarlo en $100 pesos? ¿Por qué no subirlo a $300, $400 o $10,000 pesos por hora?

Si un empleado aspira a ganar más de $200 pesos por hora, tendrá que capacitarse, estudiar y obtener experiencia para elevar su capital humano. Si esta persona estudiara Ciencias de la Computación, un salario mínimo en $200 pesos le resultará irrelevante, porque probablemente el valor de su trabajo en el mercado será mucho mayor.

De manera análoga, la inversión en maquinaria e infraestructura hará que se produzcan más artículos por hora, que el empresario obtenga más valor por cada persona empleada, al incrementar su productividad, y que el salario aumente de manera natural. Si el gobierno realmente busca una mayor prosperidad debe entonces crear las condiciones propicias para que el empresario invierta y para que la gente incremente su Capital Humano.

Entre las condiciones necesarias para que el empresario invierta encontramos: el Imperio de la Ley, que las leyes sean pocas y fáciles de cumplir, una mínima intervención del gobierno en la economía y derechos de propiedad claros y firmes. Es decir, que la regulación sea razonable y transparente y que el empresario no sienta la amenaza, aunque sea remota, de una expropiación —como sucede en Venezuela—. Para que el empresario asuma “riesgos no asegurables” requiere de un cierto optimismo que es necesario para enfrentar un entorno frágil, que puede deteriorarse fácilmente.

Entonces, mientras un trabajador va incrementando su capital humano, va ascendiendo por una imaginaria “escalera de salarios”. Yo he visto cientos de éstos casos de éxito en mis empresas. Por el contario, fijar un salario mínimo es equivalente a romper con un mazo los primeros peldaños de esta escalera de oportunidad: es algo totalmente injusto para aquellos con poco capital humano, que no pudieron terminar la preparatoria y que de haber existido estos escalones, tendrían la oportunidad de ascender gradualmente, a lo largo de su vida, por esta escalera imaginaria.

Entonces, ¿quién gana y quién pierde? Establecer un salario mínimo demasiado elevado, sólo generará desempleo, falta de oportunidades, ineficiencia, bajo crecimiento económico y muchas otras consecuencias indeseables, mientras que sólo una minoría de empleados (bien “conectados”) resultarán beneficiados y las preferencias por algunos políticos irresponsables también subirán, de manera temporal.

Esta medida afectará principalmente a las personas en la Base de la Pirámide, aquellas con el menor “capital humano”, que serán los primeros en perder su empleo. Los panaderos sin acceso al crédito y al capital, los “productores marginales”, también serán seriamente afectados por esa medida que les obliga a contratar mano de obra a un sobre-precio considerable.

Los economistas que proponen incrementar el salario mínimo desconocen los principios básicos de su profesión, por lo que son incapaces de ver las consecuencias de este tipo de políticas públicas: para diseñarlas debemos tomar en cuenta no sólo los efectos inmediatos, sino las consecuencias de segundo y tercer orden.

Lo que debemos fomentar para impulsar los ingresos de las familias de manera permanente es la inversión productiva, la educación y la creación de infraestructura. La política de un “salario mínimo”, como muchas otras que impulsan los políticos populistas y quienes yo llamo los “do gooders”, es sólo una simulación que afecta terriblemente y de por vida a la gente en la Base de la Pirámide. Al instrumentar políticas públicas, debemos entender bien la dinámica y el entorno económico y pensar que la “solución” puede resultar mucho peor que la supuesta enfermedad.

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22.julio.16
Valentin vargas, Reynosa Tamaulipas:

Mientras no se supere la barrera de los 50 pesos por hora, creo todos podríamos beneficiarnos, la población dejaría de trabajar de manera informal y se uniría a la fuerza laboral formal. Habría más competencia por un lugar para trabajar y esto aumentaría la producctividad y eficiencia del trabajador.

22.julio.16
Valentin vargas, Reynosa Tamaulipas:

Estimado Julio Laborie: después de leer su comentario, puedo decirle que un gran porcentaje de la población ya logra tener ese ingreso de 200 pesos diarios, que entre 8 horas son apenas 25 pesos por hora. La idea es que el aumento sea notorio. No soy analista financiero, pero creo que un salario de entre 35 y 40 por hora no generaría problema a las grandes empresas que son las que tienen al 75% de los trabajadores. Y una vez más repito que los trabajadores informales y los negocios locales son los que sufrirían de manera temporal, en lo que el nuevo ingreso permite activar a esos mismos negocios!

22.julio.16
Javier de la Rosa, Pachuca:

Si bien el salario no debería de reglamentarse en una economía abierta, me parece que el principal error va ligado al poder adquisitivo de ese salario y a la educación empresarial -y en general de la población-. En un mundo globalizado pagamos precios globales por alimentos, bienes y servicios. Sin embargo, el salario no lo refleja y su poder adquisitivo es limitado. Y sin empresarios capaces de hacer crecer la economía, es complicado que lleguemos a tener niveles de salarios de primer mundo, y sin educación de calidad es muy complicado crear empresas capaces de competir en el mercado global.

22.julio.16
JULIO LABORIE.:, Ciudad de México.::

Amigo, admiro su compromiso y gratitud de tiempo al mantener este enlace con el público en general, más aún por la profundidad y respaldo de sus comentarios, haciéndonos más libres de pensamiento y claros en nuestra visión. En cuanto al tema del salario mínimo: vivimos en un Estado de Derecho, que tal parece ha caducado, se vuelve ineficiente, cada vez más caótico y así no se puede tomar un camino que nos conduzca al desarrollo. México es joven, con una edad mediana de la población de 27 años. Pero los altos niveles de desocupación hacen que el bono demográfico/fuerza de trabajo se pierda y en 20 años veremos las consecuencias de no haber sido productivos. El actual salario mínimo desalienta a cualquiera para buscar empleo. “El salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia”... $73.04 no cumple con ese propósito de la ley. Con 100 pesos (5 dólares) es injusto. Se debe ser realista sin superar el punto de equilibrio: $200.00 pesos x 30 días, esto sería lo justo. En E.U. se “vive” con 20 dólares diarios, aún en el estado de Nueva Jersey. Y no estoy hablando del mínimo. Es pobre el que nunca llega a la quincena y queda mal con sus acreedores. El salario mínimo es sólo un parámetro, no hay que ser cuadrados, porque afecta al tejido social y genera/promueve la economía informal. Hay mucha oferta de empleos pero no ofrecen la contraprestación real. Atentamente.

21.julio.16
Arturo Rodríguez , Shenzhen China:

Estimado señor Salinas, como siempre es un gusto leer sus notas y en efecto su teoría es lamentable pero muy cierta. Lamentable porque en México aún no se logra precisamente una mejor calidad de vida aumentando el salario mínimo y yo me imagino que es debido a la falta de competitividad de las empresas, aunque en el tema del panadero está muy claro que se está dirigiendo a las empresas que son fabricantes. ¡Le mando un cordial saludo!

21.julio.16
Salomon Romero, Guadalajara:

Desgraciadamente este tipo de información y análisis no llega a toda la población, que es la que con su voto elije a gobiernos corruptos y traidores, que son el lastre más pesado que tenemos en nuestro país y que no se ve por dónde se pueda erradicar.

21.julio.16
valentin vargas , Reynosa Tamaulipas:

Cierto es que un salario demasiado elevado genera incertidumbre. Pero en su ejemplo, está usted mostrando a quiénes afectaría esa decisión, en el orden lógico de escalafón tanto empresarial como humano. Pues de golpe toda la industria pequeña caerá, asimismo toda persona no suficientemente capacitada perderá su empleo. Pero el efecto sería sólo, temporal pues con mayores recursos un padre le podrá ofrecer mejores estudios a sus hijos. A mayor salario, más poder adquisitivo. En el ejemplo, el pan se podría dar más caro lo que igualaría un poco el proceso. Empresas de bienes inmuebles verían un aumento en sus ventas. No temamos al aumento, sólo que hagámoslo gradual, un 10% al año por 10 años nos dará lo que queremos sin afectar tan de golpe.

21.julio.16
Jorge, Ciudad de Mexico :

Qué buena explicación sobre este tema, que pocos entienden y que la mayoría pensamos que por qué no ayudar a los que menos tienen. Aquí podemos entender que con este tipo de regulación nos perjudicamos todos. Y qué valentía de una persona como usted en publicarla. Gracias.

21.julio.16
Jésus Ignacio Talón Portes, Tlalpan:

Aunque México es uno de los países con el salario mínimo más bajo, esto es provocado desde mi punto de vista por personas que muchas veces no tienen la preparación adecuada para cierto trabajo y es ineficiente en ciertos puestos. Aunque uno de los principales argumentos contra dicha alza es que debe incrementarse la productividad antes que el salario, la productividad no solamente va ligada a la eficacia de la mano de obra de los trabajadores, pues también implica que las empresas deben invertir en renovar su maquinaria y equipo. Siempre hay personas que sin fundamento comentan que deberían subir el salario mínimo o regalar dinero a las personas para que puedan sobrevivir: son ideas que parecen justas porque hace falta que se incrementen las remuneraciones de los trabajadores para que se les ayude en su economía, pero si analizamos sólo provocarían la desestabilización del país debido a que no ayudarían a las familias a salir de la pobreza, al contrario, aumentaría, porque el empresario tendría que incrementar los precios de sus productos para solventar el nuevo gasto de mano de obra provocado por el aumento del salario mínimo, y si se desea desviar o evitar el salario mínimo entraríamos en la informalidad.

21.julio.16
Roberto, Mexico:

Muy acertado. Los políticos, en cuestión del salario mínimo, deberían capacitarse para tomar buenas decisiones, ya que afectan a todos. En el ejemplo, lo apunta bien claro en la grafica #3: es el punto de equilibrio del mercado que si se va hacia abajo o hacia arriba trae como consecuencia la grafica #4. Las buenas decisiones son: leyes fáciles de cumplir, apoyar a empresarios para que inviertan, darles facilidades para crear mas empleos y disminuir la pobreza con empleo, con educación, con infraestructura.

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