Ricardo Salinas Pliego

Ricardo Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.
"Tenemos la obligación de imaginar un mejor futuro y después buscar la forma de llegar a él."
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Más competencia: EPM; menos regulación: Salinas

El Economista

Marco A. Mares

25 Octubre 2011

Vaya encontronazo entre el zar antimonopolios Eduardo Pérez Motta y el presidente de Grupo Salinas, Ricardo Salinas. El tema de confrontación fue la competencia y la arena fue la Cumbre de Negocios. Pérez Motta se pronunció por la apertura a la inversión extranjera en telefonía fija y televisión abierta.

Y su contraparte contraargumentó que no es la falta de competencia, sino el exceso de regulación. Salinas Pliego afirmó que él es un empresario acostumbrado a competir. La argumentación de Pérez Motta fue mucho más profusa.

Dijo que la falta de competencia en México ha bloqueado la innovación y, en cambio, ha derivado en empresarios rentistas que han crecido a la sombra del Estado.

Sólo la competencia obliga a los agentes económicos a hacerse más productivo, a invertir para innovar, a encontrar nuevas soluciones y a desarrollar nuevos mercados. Por eso, la competencia debe convertirse en la regla fundamental de la economía mexicana.

Ése es el diagnóstico del presidente de la comisión antimonopolios, Eduardo Pérez Motta.

Es un hombre que genera tempestades por sus acciones y por sus dichos. En pleno foro en el que se reúne lo más granado del empresariado mexicano, soltó algunas de las ideas que lo dibujan de cuerpo entero como un convencido de la ortodoxia en materia de competencia económica.

El zar antimonopolios dijo que el capitalismo mexicano no es tan vibrante y eficaz como debiera ser y lo demuestra el crecimiento mediocre registrado desde los años 80, la productividad estancada y la escasa innovación y distribución desigual del ingreso.

Y no es que México sea menos capaz o los empresarios menos creativos, lo que ocurre es que los incentivos en la economía nacional han sido incorrectos.

En México, por muchos años el camino ha sido el de buscar rentas, pedir privilegios, bloquear a la competencia, en lugar de mejorar e innovar.

Pérez Motta aseveró que los agentes económicos más exitosos de México crecieron a la sombra del Estado.

El pronóstico del Presidente de la CFC es que si México se enfocara en la competencia podría darle la vuelta a la economía y apuntalar el Producto Interno Bruto en un porcentaje superior a 2.5% anual que logró Australia cuando hizo lo propio.

Para el poderoso hombre de negocios, el problema no es la competencia, sino la excesiva regulación.

El magnate de la televisión tiene un punto en ese sentido: hay una excesiva regulación en los diferentes sectores de la economía nacional.

Pero de lo que no hay duda es que debe buscarse y procurarse una mayor competencia.

Petróleo y aspirantes presidenciales

El petróleo está en el centro del debate de los aspirantes a la Presidencia de la República.

El mexiquense Enrique Peña Nieto declaró al Financial Times que abriría más a las inversiones extranjeras en Pemex y cambiaría a un modelo parecido al de Petrobras de Brasil.

Ernesto Cordero, el aspirante presidencial panista recordó ayer que el gobierno de Felipe Calderón hizo una propuesta de apertura del sector energética y fue rechazada por los legisladores priístas.

Ayer mismo, el aspirante presidencial perredista, Marcelo Ebrard dijo que pretender cambiar el Artículo 27 constitucional, además de ser un despropósito que divide y polariza, no logra nada. En cambio se pronunció porque Pemex esté menos concentrado y tenga autonomía de gestión de empresa.

México, dijo, no debe fincar su futuro en el petróleo, sino en su mercado interno.

Pemex y el petróleo, sin duda, serán un tema de debate en el proceso electoral rumbo a las elecciones del 2012. Sin embargo, eso no quiere decir que con el cambio de gobierno realmente se cumpla lo que hoy prometen los candidatos.

A lo largo de los años hemos comprobado que, como dice el dicho: “Prometer no empobrece”. En cambio, sí permite ganar votos.