Ricardo Salinas Pliego

Ricardo Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.
"Tenemos la obligación de imaginar un mejor futuro y después buscar la forma de llegar a él."
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Salinas Pliego sin Miedo

Expansión

Marzo, 2003

Louise Guénette

Aunque desconcierta a muchos, este empresario ha demostrado que tiene claras sus metas y que está dispuesto a lo que sea por conquistarlas.

El conflicto con Javier Moreno Valle, dueño de Televisora del Valle de México (TVM), concesionaria del Canal 40, tiene muchas semejanzas con la batalla que el presidente de TV Azteca ha llevado con un socio estadounidense, Harry Pappas, presidente de Pappas Telecasting. Según cuenta Salinas, los dos hombres ocuparon en distintos momentos la misma silla en la sala contigua a su despacho. Además de haberse sentado en “el lugar de la mala suerte”, ambos personajes son, desde su punto de vista, pésimos operadores del negocio televisivo, que llegaron ante él con el mismo “cuento”: eran pequeños pero con buenas perspectivas. “Fui ingenuo. Me apendejé”, confiesa en alusión al dinero que destinó a apuntalar las compañías; desde luego, en cada arreglo se aseguró de incluir una opción de compra, la piedra en el zapato de sus socios hoy en día.

A Moreno Valle, accionista mayoritario de TVM, le prestó $10 millones de dólares y le dio un anticipo por otros $15, que correspondía a la mitad de los $30 millones anuales en utilidades que generaría en los siguientes tres años la operación del canal, según el plan de negocios, cantidad que las dos partes se proponían compartir. Sin embargo, un año y medio después su socio cortó la transmisión de TV Azteca y reanudó las actividades con su compañía, CNI. Lo hizo argumentando que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no aprobó los contratos firmados entre los dos hombres de negocios a finales de 1998.

El abogado de Canal 40, Javier Quijano, asegura que Salinas hacía todo lo que podía para no generar ingresos y arruinar a Moreno Valle, con el fin de quedarse con el negocio (ejerciendo la opción de compra). El presidente de TV Azteca declara que su deudor lo engañó: su intención, afirma, era quedarse con el dinero y olvidarse de lo firmado.

Cuando, dos años y medio después, la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional confirmó la procedencia de lo pactado, Salinas no esperó más. “Si los contratos son válidos, estamos autorizados por la parte firmante y por la Secretaría [de Comunicaciones y Transportes] a operar la señal de Canal 40. Lo que fuimos a ejercer en el Chiquihuite es el contrato de operación.”

El tema se desbordó en las pantallas de ambas televisoras y levantó una ola de opinión que ve en Salinas la encarnación del poder de quienes controlan la televisión en México. En la entrevista con Expansión, éste reaviva el fuego con acusaciones de tráfico de influencias a su ex socio, basado en supuestos vínculos entre los abogados de su adversario y legisladores del Partido Acción Nacional.

Tales señalamientos aparecían en los noticiarios transmitidos desde sus estudios.

Abordar el tema con este enfoque era una consigna que alcanzó a la agencia Detrás de la Noticia, proveedora externa de un programa de análisis de TV Azteca. Desde su óptica, sus altercados públicos tienen fines más elevados: su aparición en la pantalla después del asesinato del animador Paco Stanley fue una protesta por el clima de inseguridad en la ciudad de México, del mismo modo que el pleito con Canal 40 lleva implícita la lucha por el Estado de derecho en el país. “Si esto le pasa a TV Azteca, que es rica y poderosa, imagínese lo que le sucede a Juan Pérez.”

Tampoco con Pappas

El segundo ocupante de la silla de mal augurio fue Harry Pappas. Pero a Salinas le gusta resaltar cómo en Estados Unidos los dos llegaron a un acuerdo más rápidamente que en México. “Iniciamos una demanda contra él en junio y en seis meses ya está resuelta. Con lo de Moreno Valle llevamos dos años y medio y no tiene para cuando”, explica.

Luis Echarte, presidente de Azteca América –filial de la televisora para el mercado hispano del vecino país del norte– afirma que el empresario aportó dinero a su socio estadounidense al comprar 25% de cuatro de sus emisoras. Las inversiones minoritarias contradicen la filosofía de Salinas. “Lo hizo para que Pappas libere las estaciones de deuda. Luego iba a apalancarlas y comprar más. Cuando no lo hizo, empezó el conflicto.” El presidente de Pappas Telecasting declinó hablar con Expansión.

Pronto llegó la discordancia. La televisora del Ajusco lo acusó ante los tribunales de no haber cumplido con su parte del trato: la comercialización local de las estaciones en Los Ángeles, San Francisco, Houston y Reno. Según Echarte, Pappas se negó a su vez a vender a Salinas la porción de 25% de la cuarta estación por comprar, Los Ángeles, con el argumento de que ya valía más que el precio pactado.

A finales de año, los dos socios firmaron una carta de intención en la cual estaba plasmado un arreglo que ratificaron el 12 de febrero. “En Estados Unidos eso pasa mucho. Después de las declaraciones y la investigación las partes ven por dónde va el caso y se arreglan”, comenta el directivo de Azteca América.

El acuerdo estipula que Pappas pagará $128 millones de dólares, lo que corresponde a la inversión de TV Azteca con intereses, “o nos quedamos con la emisora de Los Ángeles”, dice Salinas. Puesto a elegir, asegura que sería mejor recibir el dinero “y que cada quien agarre su camino”. Habrá que ver si el desenlace se da como él espera. Pappas seguirá afiliada a Azteca América cuando menos hasta finales de 2003. Y el caso podría generar más conflictos en adelante, si el empresario estadounidense, por ejemplo, decidiera no pagar.