Ricardo Salinas Pliego

Ricardo Salinas Pliego es un empresario mexicano, Fundador y Presidente de Grupo Salinas. Es un hombre cuyas convicciones y pensamiento se reflejan claramente en su obra así como en sus actividades empresariales. Es un hombre de familia, forjado en el valor del trabajo, la tenacidad, el esfuerzo y la pasión para alcanzar los sueños. Se considera un optimista nato.
"Tenemos la obligación de imaginar un mejor futuro y después buscar la forma de llegar a él."
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Reporte Khalo

El Universal

Guillermo Osorno

14 de Octubre de 2010

El martes pasado, el fotógrafo Rodrigo Vázquez estaba en el Museo de la Ciudad de México dando una visita privada de su exposición al empresario Ricardo Salinas Pliego y su esposa. Estaban parados frente a dos fotos del Paseo de La Reforma, una tomada por Guillermo Khalo, más o menos hace cien años, y otra tomada por Vázquez hace unos meses, con el mismo encuadre, una cámara similar, a la misma hora del día y en la misma época del año para que tuviera la luz idéntica. El contraste era hipnótico.

–La comparación de imágenes sirve para pensar que hemos hecho con nuestros espacios públicos– dijo Vázquez.

A principios del siglo XX, el gobierno de Porfirio Díaz comisionó a Guillermo Kahlo para fotografiar edificios y monumentos de la ciudad y otras partes del país. A diferencia de otros fotógrafos extranjeros que documentaron el México de unos años después, las fotos de Khalo están desprovistas de pintoresquismo mexicano. Tienen cierta frialdad alemana. Son más bien un testimonio de una época en que la industrialización y el progreso causaban una gran expectativa. Estas fotos siempre fascinaron a Vázquez.

En 2007, Vázquez estaba preocupado por la invasión de la fotografía digital y el desuso de los métodos análogos. Comenzó a estudiar los procesos fotográficos y a fascinarse por los aspectos químicos del asunto. También, se compró una cámara que tenía más de cien años, y en el proceso de restaurarla pudo estudiar muchos aspectos de su funcionamiento. Con la cámara restaurada, salió a la calle a fotografiar edificios con la edad similar a la cámara y fue así como fue formulando su proyecto: recorrer los mismos pasos que Guillermo Khalo.

–Otros de los aspectos importantes de este asunto es que te permite reflexionar no sólo sobre los cambios de los edificios, sino sobre nuestra percepción de la fotografía– dijo Vázquez. Hace cien años una foto era una especie de trofeo. Vázquez tuvo que padecer mucho para obtener cada imagen. Hubo que estudiar las circunstancias exactas en las que Khalo había tomado esas imágenes. Uno de los problemas más comunes era el del punto de vista del fotógrafo.

En muchos casos, el lugar desde donde Khalo tomó las fotos había desaparecido o se modificó. Vázquez uso grúas para replicar las mismas circunstancias. Otra de las grandes dificultades fue la cámara misma, pues es muy difícil de ver lo que se fotografía a través de esos aparatos antiguos que son oscuros y reproducen la imagen al revés y de cabeza.

–Tuve que regresar cuatro o cinco veces para obtener el mismo ángulo– dijo Vázquez.

Ricardo Salinas es uno de los principales coleccionistas de la obra de Guillermo Khalo y la persona que más originales prestó para esa exposición. Cuando entró a la última sala, Mercedes García Ocejo, de la Fundación Salinas, le dijo metafóricamente:

–…Y esta es tu sala.

Pero Salinas no es el único coleccionista que aportó piezas. Había fotos de la propia familia Khalo así como de instituciones como la Universidad Iberoamericana. El mismo Vázquez se apasionó con la posesión de originales de Khalo y compró algunos en subastas en Estados Unidos a muy buenos precios.

La fiesta, exclusiva para el Grupo Salinas, tenía una impronta de TV Azteca: edecanes guapísimas, guardaespaldas por doquier, buenos vinos y músicos en vivo: dos intérpretes que tocaban unos violines eléctricos con foquitos que se prendían y apagaban al compás de tonadas como el Fantasma de la Ópera.

El ánimo del artista y sus patrocinadores era alegre. Se trata del proyecto más importante hasta ahora de este fotógrafo de 38 años.

La exposición, que se inaugura oficialmente hoy, es extraordinaria y uno de los más valiosos momentos entre las conmemoraciones del bicentenario.